domingo, 15 de julio de 2012

En el corazón de la gente

Existen figuras capaces de provocar un movimiento popular en un país en que la gente es reticente a brindar muestras de adoración.

La idiosioncracia del uruguayo es sumamente particular. El mito dice que acá habita el público más exigente del mundo. Para un músico es la prueba de fuego. El particular estilo de vida en el cual se crió no le permite al oriental adular a nadie. El cholulismo es un modismo copiado de la vecina orilla. Acá no se acepta. Es la regla.

Evidentemente las normas y los códigos bajo los cuales lo formaron los traslada al fútbol. El hincha uruguayo asume una posición muy particular. Al margen de que los tiempos cambiaron y los jugadores se van muy pronto del mercado, no son muchos los casos de aquellos que logran ingresar en el olimpo de los ídolos. Así son las cosas en el pequeño Uruguay.Pero hay un grupo que está más allá de la idolatría. Que por diferentes circunstancias, entre ellas las del idilio evidentemente, generan movilizar a las masas. Son capaces de provocar un movimiento popular en un país que, como está dicho, la gente es reticente a brindar muestras de adoración.

El pasado viernes Antonio Pacheco volvió a Peñarol y se generó un movimiento popular pocas veces visto. Los hinchas aurinegros se autoconvocaron. Al margen de alguna movida social de esas que nunca faltan en las redes cibernéticas, los movió el corazón.

Los días previos a la primera práctica de Pacheco el club sabía que no sería un día común. Muchos de los que lo hicieron salir por la puerta de atrás hace un año estaban presentes en la foto cuando lo hicieron volver por la puerta de la gloria. Pacheco, sin grandes declaraciones, sin ser mediático, sin recurrir a llamados populares, les demostró que hay cosas que van más allá. Son hechos que no tienen explicación.

Peñarol sabe de estas historias. Su historia está marcada por dos hechos que marcaron a su gente. Claro, a diferencia del caso de Pacheco, los anteriores fueron convocados.Se debe mencionar en ese sentido la recordada movida para repatriar a Fernando Morena desde España. Bajo el lema “A Morena lo traemos todos”, los hinchas carboneros expresaron su sentimiento. La movida popular fue sencillamente increíble. Recibimiento en el aeropuerto, caravana a la sede social y presentación sorpresa en un Palacio Peñarol colmado de hinchas ante la incredulidad de un Morena que no imaginaba tamaña muestra de amor.

Tiempo después otro ídolo aurinegro entró en la selecta galería de los que logran mover a la gente: Pablo Javier Bengoechea. A diferencia del caso Pacheco, lo del ex 10 fue organizado. Al ex presidente José Pedro Damiani se le ocurrió hacerle un monumento y llamó a la gente a juntar bronce. Invadieron la sede y la estatua de Pablo posa para la perpetuidad en Los Aromos.

Fuente: www.elobservador.com.uy

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